Regresó a Vallvidrera con la compra recién hecha en la Boqueria. también el mercado estaba en obras y Carvalho temía que cayeran sobre él las mismas fumigaciones que habían eliminado todas las bacterias y todos los virus de la ciudad. Se habia echo deshuesar muslitos de pollo, había comprado butifarra para rellenarlos y guisárselos con la tecnología punta de la pepitoria con nueces picadas acompañada de un paisage de alcachofas. “Las nueces van bien para el colesterol bueno y disminuyen el colestrol malo”, habia dicho ante las cámeras de televisión un sabio con aspecto de estar severamente enfermo, tal vez porque no había comido nueces ni alcachofas a tiempo. Sobre las alcachofas todo lo sabía Carvalho, si las estofas se aprovechan todas sus propriedades e sabores, y, según pregonaban sus apologetas, es un alimento completo y poco tóxico para las personas de edad.? Qué puede ser más tóxico para la edad? El carecer de dinero. Las alcachofas son son diuréticas, antirreumáticas, antiartríticas, depuradoras de la sangre y, sin embargo, si pueden comer e incluso cocinar. Le evocaban aquellos arroces individuales de su abuela, con una alcachof sólo una, con un calamar sólo uno, un tomate, un pimiento, como si el uno fuera la exprésión misma de su soledad y de la impotencia de comunicarse o simplemente de lo miserable de la pensión que cobraba como viuda de un guardia de la porra jubilado por la Ley de Azaña.
No queria complicarse la vida cosiendo los muslitos sobre su rellewno e hizo una farsa de carne de cerdo, de pollo y jámon más algo de miga de pan, huevo y una trufa. Rellenó los muslos, los salpimentó, los untó con aceite con un dedo y los envolvió en papel metálico para hacerlos en papillotte. Mientras tanto tramó el sofrito, le añadió vino blanco, la picada de huevo duro, hajo, perejil y nueces y corrigió la salsa con un chorrito del coñac que conservaba las trufas. una vez cocidos los muslitos les quitó la mortaja, estaban perfectamente ensimismados y los dejó cocer cinco minutos con la pepitoria que bien podía nominar como si fuera suya. “Pepitoria Pepe Carvalho.” Todo ser humano debería poder tener un hijo, escribir un libro, plantar un árbol y patentar una receta de pollo en pepitoria. (…)
In “El hombre de mi vida – Vuelve Pepe Carvalho”, Manuel Vásquez Montalbán

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