Little_proustNuma das minhas deambulações pelo espaço virtual, aterro no site do restaurante Celler deCan Roca onde a determinado passo me deparo com o seguinte texto: “La memória conserva las sensaciones y al mismo tiempo da placer, hasta el punto que las primeras – las sensaciones – llegan a ser promessa del segundo – el placer . La Memoria olfativa es clave en el campo de las emociones en la gastronomia; los recuerdos, unos cajoncitos donde guardamos retazos de nuestra historia en forma de inputs sensitivos, hacen que en momentos concretos se activen las redes de neuronas que nos traen el placer, el deseo y, hasta, la necesidad de reencontrar un sentimiento
Y los paisajes son claves de nuestra cocina: los cambios estacionales, con las sensaciones esperadas de los produtos efímeros; vivencias vividas, el tiempo detenido en un plato, un recuerdo como punto de partida para uma nueva receta,…
Esta relación entre la conciencia efectiva y el estado emocional es un punto de partida alredor del cual queremos articular nuestra cocina de futuro. Esta cocins que Pau Arenós describión como tecno-emocional, y que nos ayuda a acercar los platos a unos recuerdos y a transportarmos en el espacio y en el tiempo
“.
É interessante constatar quanto de Proustiano (conceptualmente) tem a cozinha dos três manos catalães.
“Em busca do tempo Perdido”, a obra maior de Marcel Proust (excertos aqui e aqui), é tudo isto e, claro, muito mais. Sabe bem verificar que há cozinha moderna que tem raízes profundas.

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